domingo, 23 de enero de 2011

Domingo Steelero

Al ratito nos vamos a casa del tordo para ver la final de conferencia entre mis adorados Acereros de Pittsburgh y los Jets de New York.



Como siempre, comienzo con... lo que se me viene a la cabeza al estar frenter al monitor, por cierto, el teclado está sicio y hay que darle una buena lavada, hay que buscar la película de "la camarera" me gustan las películas que filosofan sobre la vida, el amor y la felicidad, y me gusta más que no haya ningún actor conocido que te remita a su anterior película.
Tengo que estar haciendo varias cosas a la vez, veo una película, limpio el patio, remiendo mi mochila y escribo estas líneas sobre la portada de esta semana de El Reto.
Otra película, Nicolas Cage (su personaje) regala armas a un grupo de aldeanos africanos, orita checo qué cinta es, y luego preguntamos por qué vivimos esta ola de violencia.
Esta entrada tiene que ver con la violencia en México, habla por sí sola, me gusta sobremanera lo que hago.
¡Zaz! buscando info sobre la película de La Camarera, me entero que su directora, Adrienne Shelly, murió asesinada en 2006.

Aquí su bio:

http://www.imdb.com/name/nm0791248/bio

Su legado fue precisamente este filme,donde la vida es vista a través de los ojos de una mesera embarazada.



La violencia en nuestro país es diferente ¿sí?
En este poster presento como "los buenos" a cuatro actores de la violencia que hoy nos abate, Kalimba, que al parecer sostuvo relaciones sexuales con una menor, el traficante Edgar Valdéz Villarreal, alias La Barbie; el nada ético abogado-político Diego Fernández De Cevallos "víctima" de un secuestro muy peculiar y José Jorge Balderas, alias el Jotajota, "diler" y supuesto agresor del futbolista Salvador Cabañas.
Se me olvida decir que es una parodia del cartel (sin acento) de la película Atando Cabos.



De veras que ver la tele y buscar info en internet en el momento en que uno ve la programación es la bomba.
Ahora veo un capítulo de El Regreso a la Guaca, una serie colombiana bastante interesante.

Acá info sobre la serie:

http://www.shock.com.co/actualidad/television/articuloshock-el-regreso-a-guaca-nueva-serie-nacional



Claro que la veo hoy Domingo casi a las 2 por el canal Infinito a través de Cablemás, ya me voy, porque hay que pasar por el Héctor y el Negro, aparte de algunos pertrechos para la carne asada.

¡Salud y provecho!

2 comentarios:

ĭçoŋoçlast@.·´¯`·.¸ dijo...

Me parece una comparación misándrica (odio hacia el hombre) que pongas a Kalimba al mismo nivel moral que verdaderos criminales como la Barbie que asesina y decapita policías o el JJ conocido narcotraficante quien intentó matar a sangre fía a Cabañas.

Lo de Kalimba no es más que un tecnicismo llevado al extremo en donde se trata de castigar a un hombre por su sexualidad.

No es posible que después de tener relaciones sexuales con un varón una mujer pueda acusarlo de violación de buenas a primeras y las autoridades procedan a encarcelarlo cuando debería ser inocente hasta que se probara lo contrario y más aún cuando toda la evidencia apunta a una relación consensuada.

Otra prueba de ello es que en México la suprema corte modificó el criterio jurídico de "ejercicio indebido de un derecho" al de "violación entre cónyuges" para que una mujer pueda acusar a su marido de violación en condiciones similares a la de Kalimba, permitiendo el abuso en contra del varón ya que basta la palabra de ella

apegnaloza dijo...

¡Ok!
El que esten en "el mismo nivel" e la imagen tiene que ver con que televisa los utilice como parte de sus realitys-noticias-show, que con su condición jurídica, me llama la atención que no menciones al jefe diego, alguien que ha demostrado su poca ética y moral, alguien que ha lucrado con el país sirviendose de la política y las relaciones públicas. Tal vez sí, Kalimba sobra en ese recuadro (sobre todo con la noticia de su liberación), pero como te digo, están ahí por ser "actores" de una televisión manipuladora representada por azcárraga y loretdemola no por ser "buenos o malos".
Sí, nuestra justicia es un barril sin fondo que se desbarranca por la pronunciada pendiente de la impunidad y los errores de procedimiento, para algunos todavía queda la propia mano.